¿Quién no ha llevado alguna vez un trabajo a imprimir a una imprenta? Desde un pequeño folleto hasta un libro de prestigio, pasando por un largo recorrido de revistas, papelería de empresa, packing y numerosos materiales más.

 

Una vez finalizada la labor de diseño y maquetación, en el momento de entregarlo a la imprenta cabe plantearse una cuestión, ¿cómo lo entregamos? Existe una respuesta universal, “En pdf” de este modo el trabajo se imprimirá exactamente como lo reciben, puesto que el pdf o  Portable Document Format (una frase que se traduce al español como Formato de Documento Portátil) según el blog Definición De no permite que se realice ninguna modificación. Obviamente, en este caso la responsabilidad de la imprenta se limita a la impresión.

 

Ahora bien, existen en el proceso de impresión numerosos factores que afectarán al resultado final. Desde el calibrado del monitor de nuestro ordenador que puede influir en que lo que vemos no se ajuste a la realidad hasta el tipo de papel que hayamos seleccionado para nuestro trabajo.

Es por ello que existe en las grandes imprentas la figura del arte finalista. Se trata de un profesional que ha de supervisar las imágenes, los sangrados, las tipografías y cada uno de los elementos que se incluyen en el documento. Pero además, ha de controlar que toda la maquinaría de impresión esté ajustada para que no surjan desviaciones.

 

 

Rafa Bañón

 

 

 

 

En Gráficas Azorín, donde ningún detalle queda al azar,  la figura de arte finalista recae sobre Rafael Bañón, un profesional con más de 30 años de experiencia en la impresión y conocedor de las distintas facetas de esta industria.  Pero no es sólo cuestión de oficio, existen en el mercado potentes softwares que permiten ajustar al milímetro las distintas variables, entre las que el color juega un importante papel. Maquinaria, mantenimiento y actualización son fundamentales para poder realizar trabajos de gran precisión y calidad.

 

Por todas estas razones es por lo que en el momento de entregar un arte final a la imprenta, cabe plantearse enviarlo en otros formatos además del pdf, que permitan a estos profesionales corregir todas las posibles desviaciones. Si se trata de una gran imprenta, probablemente el resultado será mucho más fiel a la idea original.