EL DESAFÍO
El rediseño de la nueva imagen gráfica de Azorín suponía elaborar una estrategia que va mucho más allá de rediseñar un logo y después aplicarlo en una papelería comercial creando un nuevo sistema de identificación visual.

 

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La trayectoria de esta imprenta afincada en Elda es fiel reflejo de la evolución/revolución que han sufrido las artes gráficas en los últimos tiempos. Esta imprenta se ha convertido en un aliado de sus clientes en la búsqueda incansable del posicionamiento en el sector de la más alta calidad.

 

Tanto las instalaciones de AZORÍN como su metodología de trabajo transmiten al cliente eficiencia, experiencia y tecnología contemporáneas. Con tan solo observar la fachada de la nave (ubicada en el centro de la ciudad) somos conscientes del mensaje que nos quieren transmitir «dispuestos a afrontar cualquier desafío».

 

Del mismo modo recibimos el encargo de realizar la nueva identidad gráfica. Un auténtico desafío. Teniendo en cuenta que la anterior identidad fue creada por un experto en marcas (Joaquín Gallego) y con la implicación personal que esto suponía (tras trabajar en su estudio 2 años y aprender de su mano la esencia de esta profesión) decido afrontar este proyecto ilusionante y arriesgado con la mayor de las responsabilidades profesionales. «Hay que hacerlo bien, hay que hacerlo muy bien» (me digo una y otra vez a mí mismo).

 

LOGOTIPO
Azorín es más que una marca comercial, es el apellido de la familia que ha volcado toda una vida de esfuerzo e ilusiones en cada uno de los proyectos gráficos que entraban por la puerta. Su logotipo debe ser igual de contundente, legible, contemporáneo y perdurable que el apellido de familia que abandera esta empresa.
Para ello no encontramos otra mejor que la «Neutra», geométrica, clara y contundente. Con una familia tan amplia y organiza da como la de Azorín.
Los nuevos formatos digitales requieren, hoy más que nunca, tipografías muy legibles que soporten reducciones extremas y que sigan ofreciendo legibilidad asegurando la percepción de que nos econtramos ante una marca. La Neutra, definitivamente, es nuestra tipografía.

 

ROMPER CON LOS CLÁSICOS RESPETANDO LOS ORÍGENES
Durante décadas he visto como la identidad gráfica de las imprentas se realizaba con un factor común de repetición en la mayoría de ellas, el uso de los colores del sistema de impresión en CMYK. A modo de manchas, puntos, líneas o como colores corporativos, esta base de inspiración se ajustaba al desarrollo tecnológico y coincidente con el crecimiento del sector las máquinas de impresión «offset» de cuatro «cuerpos».

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 Buscando un nuevo punto de partida, que sirva como estrategia de desarrollo de la nueva identidad, se decide arrancar de los orígenes «el negro sobre blanco». No podemos imaginar nada más claro, contundente y esencial como lo que supone la mancha de tinta sobre el papel. Generalmente, al pensar en los orígenes de la imprenta, tendemos a caer en los cajones llenos de los antiguos tipos, aquellos que con igual dosis de destreza y paciencia se empleaban para componer, una a una, las letras que formaban un texto. En este punto surge la gran pregunta ¿a caso hay algo más esencial que la composición tipográfica?

Sí, el origen de esas mismas tipografías, esa sucesión de líneas rectas, curvas, tangentes, enlaces, grosores, vértices, ángulo simetrías que suponen la creación de cada una de las diferentes letras que componen una «fuente», una «familia». Ese es nuestro punto de partida y la nueva «piedra de toque» de nuestra nueva identidad .

 

IMPLEMENTACIÓN
El sistema de identificación visual se sirve de las tramas geométricas para organizar su código gráfico. Unas más sencillas, otras complejas, procedentes de diferentes mundos (textil, arquitectura, naturaleza, decoración, industria, tecnología…). Inicialmente en negro sobre blanco, para adoptar después el color en los usos y soportes especiales. Junto a estas tramas, que cubren los diferentes soportes gráficos, aparece el nuevo logo, siempre ubicado en su propio espacio o forma geométrica, reforzando el lenguaje visual y asegurando la potencia y legibilidad de la marca dentro de su área de respeto. De este modo cada soporte gráfico se convierte casi en un «packaging» de la marca. Envuelto por sus signos gráficos como si de una pieza exclusiva se tratase pero formando parte de una gran familia de marca: La marca gráfica AZORÍN

 Pep Sempere