Todos conocemos la famosa imagen de los anillos olímpicos, una representación de 5 aros de diferentes colores entrelazados, pero no todos saben dónde nacieron los anillos olímpicos.

 

Este famoso logotipo de las olimpiadas se remonta a los juegos olímpicos de 1912, y fue creado por el padre fundador de los juegos olímpicos modernos, Pierre de Coubertin inspirándose en el emblema de la asociación USFSA, responsable en aquel momento del comité olímpico francés y de la cual estaba a cargo Pierre en ese entonces. La conceptualización que se esconde detrás de este diseño de los aros olímpicos es bastante interesante, y es que los 5 anillos olímpicos vendrían a representar los 5 continentes de los países que tomaban parte en esos juegos olímpicos de 1912, al igual que los colores de los aros olímpicos representan todos los colores que aparecen en las banderas de estos mismos países.
Aunque ya sabemos dónde nacieron los anillos olímpicos, es importante destacar que su uso generalizado como emblema de las olimpiadas no fue hasta un poco tiempo antes de la realización de los juegos olímpicos de 1936, en la ciudad de Berlín.  Este hecho se explica, entre otras cosas, por la intención del Tercer Reich de glorificarse a través de los juegos olímpicos de Berlín a través de propaganda nazi en la que salía representado el emblema de las olimpiadas.
Otro dato curioso al respecto de el diseño de los anillos olímpicos, es el falso mito al respecto de dónde nacieron. Para los juegos olímpicos de 1936, Carl Diem, presidente del comité organizador de los juegos, quiso organizar la ceremonia de la antorcha en la ciudad griega de Delfos, y que esta fuera llevada de allí a Berlín, y para ello se creó un poste de piedra que tenía grabado el logotipo de las olimpiadas. Este poste se usó durante un tiempo, pero al dejar de usarse y no ser eliminado, fue encontrado por los británicos Lynn y Gray Poole al visitar Delfos, lo que les llevó a aseverar que los anillos olímpicos eran una representación procedente de la antigua Grecia.