El mensaje asociado al color

Y otra cuestión que cabe preguntarse es ¿qué colores conviene utilizar de acuerdo con el producto que se quiere vender?.

  • Negro: transmite categoría y es utilizado para productos Premium. Sin embargo, hace algunos años, este color comenzó a aplicarse también para los envases de algunos snacks.
  • Violeta o colores brillantes: ambos son los preferidos para las marcas que venden chocolates o golosinas.
  • Blanco: al igual que el negro, transmite elegancia y se utiliza para mostrar una cierta categoría.
  • Colores flúor: se aplican principalmente para aquellos productos que apuntan al segmento adolescente.
  • Azul: genera sensación de neutralidad, formalidad, racionalidad y misterio.
  • Rojo: produce un fuerte atractivo para el ojo. Es un estimulador del apetito, transmite dinamismo y está ligado al imaginario de la seducción, la pasión y el peligro.
  • Amarillo: comunica energía, naturalidad y alegría.
  • Transparente: Se trata de una opción que suele funcionar para las firmas que quieren dar una imagen “casera”.

Estuches Cortijo Trifillas para conservas de caza

Tips para el éxito
Una vez que se investigó el mercado, se analizó la competencia y se evaluaron los aspectos visuales, ya se está en condiciones de poner a prueba el packaging elegido.

Algunos puntos a considerar son:

  • Que la forma y contenido logren crear una referencia inmediata al imaginario que el consumidor tiene del producto. Es decir, que cuando el público se acerque al estante, identifique enseguida lo que desea comprar, gracias a la imagen que ofrece.
  • Que posibilite un lucimiento importante de la marca. El envase tiene la capacidad de establecer un contacto con el cliente y el primer paso para ello es que la firma transmita en su envase el siguiente concepto: Ésta soy yo y garantizo la calidad de mi contenido.
  • Que la gráfica logre establecer claros niveles de información. Aquí los elementos visuales tienen la responsabilidad de la comunicación.
  • Que sea memorable y contribuya a la repetición de la acción de compra. Un packaging no solo debe generar deseo de consumo, sino que debe crear una experiencia positiva al momento de uso.
  • Que tenga capacidad de traslado y exhibición. La morfología de un envase debe, además de ser vistosa, cumplir los objetivos de resistencia, funcionalidad y capacidad de stock.

 

Errores a evitar

  • No tener en cuenta la estrategia de marca y pensar en el packaging solo en términos creativos o de gusto.
  • Pretender comunicar demasiado. En el caso de los envases, a veces menos es más.
  • Seguir a rajatabla los códigos de la categoría del producto y su envase y perder la oportunidad de diferenciarse.
  • Guiarse solo por lo estético, sin prestar atención al trasfondo funcional y de costes que existe en la implementación de un packaging.
  • Considerarlo como un simple objeto funcional, ignorando el factor emocional.

 

Hoy más que nunca, los equipos de marketing saben que, lejos de la simple conservación de un producto, un packaging ideal es aquel que logra motivar la acción de compra. Para ello, función y mensaje deben ir de la mano.