Junto a los más innovadores sistemas de impresión, conviven en la memoria de este oficio las antiguas formas de realizar los distintos trabajos que intervienen en la creación de un libro. Si nos centramos en el apartado de la encuadernación, fase que tiene por objeto dotar al libro de protección para su conservación, facilitar su manejo (este objetivo es relativo, ya que en algunos casos prima más la estética) y proporcionarle una presentación artística y comercial, encontraremos una gran variedad de modelos y descubriremos que su estilo no es ajeno a las modas.
encuadernacion orfebreria

En la antigüedad era costumbre concluir algunos manuscritos con una encuadernación preciosa, especialmente si se trataba de una obra sagrada. En el periodo medieval (siglos VI-XIV) destaca la encuadernación de orfebrería. Elaboradas en oro y plata, con perlas y esmeraldas, las encuadernaciones representaban escenas religiosas y aumentaban considerablemente el valor del libro que era guardado como un tesoro. De hecho, se afirma que se guardaban en el “armarium” y que las negociaciones para que un monasterio prestase un códice a otro podían durar años.
En nuestros días la encuadernación no suele alcanzar semejantes niveles de ostentación, aunque siguen existiendo formatos de prestigio. Se trata de una función que requiere especialización y maquinaria apropiada.