Tras trasladar su maquinaria de impresión de la casa familiar del campo a la calle Purísima, enfrente de la barbería de su padre, Francisco Azorín siguió esforzándose por hacer crecer el negocio. Imprimían (porque se ayudaban mutuamente padre e hijo) muchas etiquetas para cajas de zapatos, publicidad de los cines de Elda (por aquel entonces habían 8 cines en el pueblo), la papelería corporativa de empresas de Elda y Petrer (que entonces eran blocs de albaranes, libros de contabilidad y otros papeles de oficina de los que hoy apenas queda el recuerdo). Sus clientes eran básicamente empresas y comercios locales…Les dieron un buen servicio: “Se hacían verdaderas maravillas con la tipografía. Yo he visto trabajos de aquella época hechos con la técnica de tipografía que eran cuatricromías, era trabajo a color. Se vivía en un mundo monocolor, porque la televisión todavía era en blanco y negro.” Cuenta Juan Azorín.

Azorin blog 14 09 2015

Francisco enseñó a su padre el oficio y le instalaron un motor a la Guti. Cada vez entraban más trabajos y tuvieron que elegir entre los dos negocios familiares, así que cerraron la barbería y unieron sus esfuerzos en la imprenta. En el año 1964 se montó la primera máquina tipográfica automática y se trasladaron a los bajos de un edificio ubicado donde hoy se alza Gráficas Azorín. Este nuevo local contaba con unos 30 metros cuadrados de superficie y junto con la máquina tipográfica representó un gran avance en esta historia. Queda en la memoria de esta historia la anécdota de una vecina de aquellos tiempos que asomándose al nuevo local no pudo contener su admiración y exclamó: “Anda, que imprenta más grande”