Reza el dicho que una imagen vale más que mil palabras, por ello, a lo largo de la historia las ilustraciones han mantenido un lugar destacado como medio para transmitir la información. Por su parte, los carteles, suponen uno de los mejores ejemplos de soporte publicitario vigente en la actualidad con una dilatada narración a sus espaldas que, desde Gráficas Azorín, homenajeamos hoy con un pedacito de la historia de la ilustración: los carteles.

Génesis del cartel.

Encontramos en Egipto los orígenes de la ilustración publicitaria donde diversas festividades eran representadas en las paredes con descriptivas pinturas. En la antigua Grecia, los axones contenían pequeños dibujos que acompañaban el texto mientras que en Roma los espectáculos de gladiadores se anunciaban en grandes murales repletos de ilustraciones. La técnica xilográfica supondría un avance en la impresión de la ilustración y el uso de los carteles que, a pesar de todo, aún sería muy limitado en el siglo XVIII.

La invención de la técnica del grabado litográfico de manos del cajista alemán Aloys Senefelder en 1796 supuso uno de los mayores avances para la, hasta ahora marginal, industria cartelera que se refinaría y masificaría su uso con fines publicitarios en los años posteriores. La litografía supuso un gran paso para la creación de rótulos ilustrados, sin embargo, el artista francés Jules Chéret (1836-1933) es considerado el verdadero precursor del cartel moderno con un inteligente uso del color que imprimía vitalidad gráfica a sus obras donde se otorgaba a las ilustraciones un papel fundamental y dejaban de usarse como un mero acompañamiento marcando todo un hito en la historia de la ilustración. 

El cartel en Europa.

La introducción del cartel en otros territorios fue paulatina, pero su popularidad aumento enormemente a partir de 1880. En cada país, el cartel fue protagonista de los eventos culturales más representativos de las sociedades europeas. La ópera en Italia, las corridas de toros en España o el auge del café en Francia son algunos ejemplos característicos de cada nación que además desarrollarían estilos de dibujo distintivos; como los carteles italianos de enfoque dramático y magnificente o el estilo alemán amparado en su franqueza y medievalismo. Un representante patrio de la historia del cartel publicitario de este periodo es el conocido dibujante Ramon Casas i Carbó (1866-1932) que, con su particular técnica que agregaba suaves matices impresionistas, nos regaló preciosas ilustraciones que lucían en cada cartel publicitario sobre el famoso anís de Vicente Bosch.

Las dos grandes guerras y la actualidad.

Con el inicio de la primera guerra mundial la función de los carteles se modificó; se convirtieron en un potente instrumento de propaganda política que respondía a las necesidades del estado como el reclutamiento de personal o la financiación. Llamaban la atención de la población civil con carteles publicitarios llamativos, de vivos colores y eslóganes breves e impactantes que diferían enormemente del carácter frívolo presente en los carteles publicitarios hasta entonces. La segunda guerra mundial también intensificaría el uso del cartel como instrumento de propaganda política compartiendo el trabajo esta vez con la radio y la televisión que serían determinantes para su declive en las décadas venideras.

El papel del cartel en la actualidad es mucho menos central, las ilustraciones en las campañas publicitarias han dado paso a la fotografía y los nuevos medios de comunicación copan la mayor parte de la publicidad, sin embargo, la historia de la ilustración en los carteles no toca a su fin y estos aún mantienen un papel importante en cuestiones contemporáneas como la propaganda política, el marketing, la educación e incluso el urbanismo.