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Cierto es que vivimos en una era en que la mayoría de la información se encuentra digitalizada. Nuestras comunicaciones se dan cada vez más a través de dispositivos electrónicos, e incluso el contacto personal se refuerza en estos medios. Y al igual que otras comunicaciones, la publicidad también  se ha adaptado al cambio. Podemos encontrarla en forma de vídeo (spot), banners, la vemos colarse en nuestras redes sociales como contenido promocionado, tiene mil formas diferentes. Pero, ¿qué pasa con la publicidad impresa, la de toda la vida?

Pasa que, aunque el mundo digital haya tomado el control, los medios impresos siguen presentes. Y es que poseen unos rasgos que escapan de lo virtual. La impresión nos ofrece algo real: es tangible, lo tenemos en nuestras manos. Nos gusta tocarlo. Nos gustan más los libros que los e-books, las revistas impresas más que su versión on-line, y nos gusta más una tarjeta de presentación que un contacto más en nuestro teléfono móvil. La publicidad impresa es auténtica, perdura en el tiempo, al contrario de la fugacidad de la comunicación virtual.

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Económicamente hablando, la publicidad impresa puede ser la mejor opción. Los medios externos tales como vallas, mupis o mobiliario urbano son los grandes aliados de la comunicación de masas. Son una parte casi imprescindible de cualquier estrategia de comunicación. En este caso, una lámina publicitaria impresa de 3 metros de ancho por 2 de largo, será infinitamente más económica que una pantalla de esas dimensiones donde reproducir nuestra publicidad. Y este es tan solo un ejemplo. La publicidad impresa tiene puntos muy fuertes como es el diseño y el packaging. El atractivo del envoltorio del producto que nos venden es tan importante como su calidad, llegando incluso a tomar una decisión entre diferentes marcas por su embalaje.

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Por último, destacar que la publicidad impresa cuenta con la baza de jugar con colores y, sobre todo, con texturas, algo que escapa del medio digital. Son infinitas las posibilidades de creación y diseño. Ayuda a cualquier marca a definir su entorno, y las percepciones que transmite.

Y recuerda, lo mejor no es decidir entre una estrategia impresa y una digital, sino complementarlas.