El reto de la industria es que la tecnología de radiofrecuencia consiga jubilar los códigos de barras. Las nuevas etiquetas de identificación RFID son pequeños dispositivos que tienen la posibilidad de almacenar cierta información gracias a un chip compuesto de silicio que llevan integrado. Este circuito está combinado con una antena impresa para frecuencias de radio que permitirá que la identificación no sea necesaria mediante el contacto. Todos los productos que se compren en un supermercado podrán ser contados con un solo dispositivo, sin necesidad de sacarlos del carro y de forma casi inmediata.

El sistema RFID (Radio Frequency IDentification) fue una herramienta de espionaje creada por Léon Theremin para el gobierno soviético en 1945. En la actualidad, han desarrollado nuevas formas de identificación aplicando la radiofrecuencia las empresas Imec, Holst Centre, Industries AG y PolyIC en el marco de un proyecto llamado ORICLA.

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“Con esta tecnología el proceso de comunicación lo inicia el lector”, explica Paul Heremans, investigador en el proyecto. Pues la identificación por radiofrecuencia está compuesta de una tecnología de baja temperatura, una película delgada que integra una lámina de plástico y unos semiconductores orgánicos que llevan incorporados un sistema anticolisión, que hace más eficiente la comunicación con los lectores favoreciendo la transferencia, evitando los bloqueos en los flujos de datos.

Esta tecnología tiene la finalidad de ofrecer información. Y podría usarse para saber el precio, las características o incluso la frescura de un producto. Además de aplicarlo en el etiquetado de productos, se están buscando más posibilidades. Entre ellas se encuentran el control de accesos, la inmovilización de vehículos, el seguimiento de envíos postales, el inventario de productos, la identificación y el seguimiento de equipajes aéreos para evitar pérdidas y la identificación de mascotas.

Este sistema de identificación además de sus funcionalidades presenta unas ventajas físicas: son autoadhesivas, flexibles, delgadas y ligeras. Sin embargo, para que pueda fabricarse en masa y revolucionar el mercado se necesita conseguir un coste muy bajo y un rendimiento óptimo. En este sentido tendrá mucho que ver el código impreso de la parte frontal y la composición de las antenas para frecuencias. Por ejemplo, supondrá un alto coste si son HF a 13.56 MHz ya que estará compuesta de dos capas y necesitará soldadura; y un bajo coste las UHF a 868 MHz.