A la hora de imprimir, una de las cosas que hay que tener en cuenta es el tipo de papel que elegir, ya que de eso dependerá en gran parte el buen acabado de la impresión. Hoy vamos a hablar de tres de las opciones que se pueden utilizar en papel de impresión: brillo, satén y mate, en las que veremos las diferencias y, por lo tanto, cuando elegir entre cada una de ellas.

Papel brillo

El uso de papel brillo es común para el clásico acabado fotográfico, su cobertura de caolín proporciona la impresión de estar mojado, lo que consigue dar esa luz y nitidez que apreciamos en las fotografías. Sin embargo, como ya podemos saber la gran mayoría de personas que hemos tratado con fotografías, también presenta algunas dificultades en cuanto al tacto y el reflejo, ya que se marcan las huellas de dedos o manchas con mayor facilidad y presenta un aumento en los reflejos externos.

Papel satén

Cuando hablamos del papel satén, pese a presentar también un acabado brillante, la fuerte presión a la que es sometido en su fabricación consigue un acabado brillo mate y un tacto más liso; el brillo mate hace que se reduzcan los reflejos y el tacto más liso dificulta las marcas de huellas de dedos o manchas.

Papel mate

Por último, al hablar del papel mate, nos alejamos de las características anteriores y hablamos de un tipo de papel diferente. Es un papel con una densidad y opacidad mayor y en el que se puede lograr una mejor autonomía de colores. Con respecto a los anteriores, la diferencia es que este material no proporciona brillo a la impresión ni tampoco la posibilidad de reflejos.

¿Qué papel elegir?

En conclusión, lo que nos interesa finalmente es que papel elegir en cada circunstancia, y ahora veremos los usos que pueden tomar cada uno de ellos.

En primer lugar, como ya hemos dicho anteriormente, el papel brillo nos deja un acabado típicamente fotográfico y por tanto es un papel muy usado tanto profesionalmente como en casa para la impresión de fotos, aunque también puede tener un buen uso en otros casos, como son por ejemplo los materiales promocionales, como tarjetas de visita. Según el acabado, o mejor dicho según el brillo que quieras obtener, puedes optar por un brillo satinado, un brillo suave o un brillo alto.

En segundo lugar, el papel satinado también permite un buen uso en fotografía, pero, además, debido a la suavidad y menor reflejo del que hemos hablado anteriormente, también es bueno para utilizarlo en acabados gráficos o en packaging, lo que permite un buen tacto, y un brillo y nitidez agradables para la estética del producto.

Por último, el papel mate al deshacerse del brillo y reflejos, y conseguir por tanto unos colores más notorios, es bueno para imprimir con textos y demás opciones en las que el brillo pueda cansar a la vista, como son revistas, libros u otros productos del estilo.